Cocinar es un acto de amor

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Una de mis pasiones es cocinar. Cocina intuitiva, casera, viajera. La alquimia que se produce desde el momento de pensar un plato hasta ponerse manos a la obra y mezclar ingredientes, es un poderoso acto de amor que sabe aún mejor cuando es compartido.

Sin embargo, en mi caso, la dualidad está presente. Cuando una buena parte de tu trabajo es comer fuera de casa y degustar las propuestas gastronómicas que se dan cita en la ciudad, queda menos tiempo para crear platos propios y desarrollar esa afición. Y cada momento se convierte en un ritual.

Me he puesto a reflexionar sobre ello y he decidido no sólo optimizar el tiempo, la eficacia y la creatividad; sino explorar, mejorar, hacerlo en equipo cada vez que pueda y descubrir nuevos caminos gastronómicos. Aquí es donde todo se conecta: cuando visitas muchos lugares, el registro de sabores, productos, texturas y olores adquiere mayor riqueza y eso es un punto a favor de los que amamos cocinar.

Hay un concepto de la filosofía japonesa que me chifla: Kaizen, que significa mejora continua y viene a formar parte de todo lo que somos y hacemos. El principio que rige el kaizen es que una serie de mejoras continuas y pequeñas es mejor que un solo cambio grande. Así que me he propuesto incorporar novedades, personas y experimentos a mi humilde cocina. Estoy segura de que todo sabrá (mucho) mejor.

He de confesar que ver a mi admirado Diego Guerrero (DStage, 2 estrellas Michelin) en el vídeo de Cepsa cocinando con esta pareja me ha cautivado por completo y me ha hecho “despertar” ¿Cocinando juntos saldrá mejor? Sí ¿Utilizando productos de calidad? También ¿La creatividad en la cocina triunfa? Siempre. Son valores que comparto y trato de poner en práctica día a día.

Cada vez que hablo con cocineros, esos seres maravillosos que lideran un movimiento llamado gastronomía, me trasmiten que un valor fundamental en la cocina (sea del tipo que sea) es el respeto sagrado al producto y la elección de buenas materias primas a la hora de elaborar una receta. Tienen razón, a los maestros hay que escucharles siempre.

Y ya que Diego Guerrero hizo una pasta con espárragos…¿por qué no seguir sus pasos y probar hacer una con calabacines? En vez de carbonara, se me ocurre un pesto, agregándole alguna fruta y tomates secos. Y de entrante, me apetece probar con algún trampantojo. La cosa va de adaptar productos y sabores a nuevas creaciones. Además, llamaré a mis amigas para ponernos al día y divertirnos cocinando.

Estoy inspirada. Salgo ya a comprar los ingredientes. Esta noche la tengo libre y la convertiré en un planazo. El Carrefour Express de la estación de Cepsa me pilla al lado de casa y siempre tienen de todo. Ilusión máxima.

Comunicadora, blogger, espiritual y sibarita. Adoro los placeres cotidianos. Comparto experiencias, talentos y pasiones de la ciudad con amor y a través de los cinco sentidos en Madrid Seduce. Además, escribo contenidos apetitosos y soy Community Manager de gastronomía y estilo de vida.

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